Pretty Good House
Una filosofía de construcción pragmática que busca el punto óptimo entre eficiencia energética, costo y simplicidad — porque no hay que dejar que lo perfecto sea enemigo de lo bueno.
Pretty Good House nació alrededor de 2011 a partir de una conversación en el foro GreenBuildingAdvisor.com entre un grupo de constructores, diseñadores y expertos en eficiencia energética de Estados Unidos. Figuras clave como Michael Maines, Dan Kolbert y Emily Mottram se preguntaron: ¿cómo sería una casa que fuera realmente buena — dramáticamente mejor que el código mínimo — pero sin la complejidad y el costo de perseguir una certificación como Passivhaus?
La respuesta fue una filosofía de diseño basada en principios claros y metas de rendimiento adaptadas a cada zona climática. En lugar de un estándar único y universal, Pretty Good House propone que cada proyecto encuentre su punto óptimo entre inversión, eficiencia y practicidad. Su lema fundamental lo resume todo: "Don't let perfect be the enemy of good" — no dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno.
Pretty Good House no es una certificación: es un conjunto de principios guía y metas de rendimiento que cualquier constructor puede adoptar. Su filosofía central es "construye tan hermético como sea práctico, luego aísla al nivel óptimo para tu zona climática".
Año de origen
de la filosofía PGH
ACH50 meta de
hermeticidad
Sobrecosto típico
sobre construcción estándar
Valor R en muros
según zona climática
Pretty Good House se basa en principios pragmáticos que priorizan soluciones simples, durables y de alto impacto. Cada principio busca el mayor beneficio con la menor complejidad posible.
El principio más importante de Pretty Good House es aislar de manera continua y al nivel óptimo para la zona climática del proyecto. A diferencia de Passivhaus, que exige niveles de aislamiento extremos en todos los climas, PGH reconoce que existe un punto de rendimiento decreciente donde agregar más aislamiento ya no es costo-efectivo.
Las metas de PGH varían según la zona climática: muros de R-20 en climas templados hasta R-40 en climas muy fríos. En el contexto mexicano, donde la mayoría de las zonas son templadas a cálidas, los valores de R-20 a R-30 en muros representan una mejora enorme sobre la construcción típica que apenas alcanza R-5 a R-8 con block hueco sin aislar.
El aislamiento debe ser continuo — sin interrupciones en toda la envolvente del edificio. Esto significa eliminar los puentes térmicos más comunes: uniones de muro con losa, marcos de ventanas sin aislamiento perimetral y penetraciones de instalaciones. Un aislamiento continuo, aunque sea de menor espesor que el Passivhaus, supera dramáticamente a un aislamiento grueso pero con interrupciones.
"Construye tan hermético como sea práctico" es quizás la frase más conocida de Pretty Good House. La meta de hermeticidad es de 1.5 a 2.0 ACH50, verificada con una prueba Blower Door. Aunque menos estricta que los 0.6 ACH50 de Passivhaus, esta meta representa una mejora del 80-90% sobre una casa convencional mexicana.
La ventaja de esta meta más realista es que se puede alcanzar con técnicas de construcción accesibles: cinta de sellado en uniones, selladores de silicón o poliuretano en penetraciones, y una capa de barrera de aire definida claramente en los planos. No se requieren membranas especializadas importadas ni técnicas de instalación con tolerancia de milímetros.
Alcanzar 1.5 ACH50 ya elimina la gran mayoría de las corrientes de aire, reduce significativamente el consumo energético y mejora el confort interior de manera notable. Para muchos hogares mexicanos que actualmente tienen infiltraciones masivas de aire caliente, polvo y ruido, este nivel de hermeticidad transforma completamente la experiencia de habitar el espacio.
Cuando la envolvente del edificio es buena — bien aislada y hermética — los sistemas de calefacción y enfriamiento pueden ser mucho más pequeños de lo habitual. Pretty Good House enfatiza dimensionar correctamente ("right-size") los equipos HVAC en lugar de sobredimensionarlos como es práctica común en México.
Un minisplit de 1 tonelada puede ser suficiente para toda una Pretty Good House donde una casa convencional del mismo tamaño necesitaría 3 o 4 toneladas de refrigeración. Equipos más pequeños cuestan menos, consumen menos electricidad, funcionan de manera más eficiente y duran más porque operan en rangos óptimos en lugar de ciclar constantemente entre encendido y apagado.
PGH también favorece sistemas simples sobre sistemas complejos. Un minisplit inverter de alta eficiencia es preferible a un sistema central complejo con ductos que pueden tener fugas. La simplicidad reduce costos de instalación y mantenimiento, y minimiza los puntos de falla.
Cualquier casa hermética necesita ventilación mecánica controlada para mantener la calidad del aire interior. Pretty Good House requiere un sistema de ventilación que renueve el aire de forma constante y controlada, pero permite flexibilidad en el tipo de sistema según el presupuesto y el clima.
Mientras Passivhaus exige un sistema HRV (ventilador con recuperación de calor) de alta eficiencia, PGH acepta soluciones más simples cuando son apropiadas: un sistema ERV (ventilador con recuperación de energía) es preferible en climas húmedos como los de la costa mexicana, y en algunos casos un sistema de ventilación por extracción puede ser suficiente.
Lo fundamental es que la casa tenga una estrategia de ventilación definida y controlada. En el contexto mexicano, donde es común depender de ventanas abiertas para la ventilación, un sistema mecánico garantiza aire fresco sin importar las condiciones exteriores de calor, lluvia, polvo o ruido.
Pretty Good House prioriza la durabilidad y la simplicidad constructiva. Cada detalle debe ser fácil de construir correctamente, fácil de inspeccionar y debe funcionar de manera robusta a largo plazo. Si un detalle constructivo es tan complejo que requiere mano de obra altamente especializada para ejecutarse bien, PGH sugiere buscar una solución más simple.
Esto incluye la gestión de humedad: aleros generosos para proteger muros de la lluvia, pendientes adecuadas para el drenaje, materiales que toleren la humedad sin degradarse y ensambles de muro que permitan el secado. En los climas de México, donde la humedad y la lluvia son factores importantes, estos detalles "aburridos" pero efectivos marcan la diferencia entre una casa que dura décadas y una que presenta problemas a los pocos años.
La filosofía PGH también favorece materiales locales y técnicas conocidas por la mano de obra local. Una solución que puede ser construida correctamente por cualquier albañil capacitado es preferible a una solución técnicamente superior pero que requiere instaladores certificados importados.
Pretty Good House ha evolucionado desde sus orígenes como una conversación en línea hasta una filosofía documentada y ampliada en el libro publicado en 2023.
La versión original de Pretty Good House se enfocó en los fundamentos de la envolvente térmica y la simplificación de sistemas mecánicos. Surgió como respuesta práctica a la percepción de que Passivhaus, aunque admirable, era inalcanzable para la mayoría de los proyectos residenciales.
En 2023, los autores originales publicaron el libro "The Pretty Good House", actualizando y expandiendo significativamente la filosofía. Esta versión integra lecciones aprendidas de más de una década de aplicación práctica y aborda temas que la versión original no contemplaba.
La evolución de PGH v1 a v2 refleja una maduración importante: ya no se trata solo de eficiencia energética operativa, sino de una visión integral que incluye el impacto ambiental de los materiales, la resiliencia del hogar ante emergencias y la accesibilidad económica de construir bien. Estos tres pilares adicionales hacen que PGH v2 sea especialmente relevante para el contexto mexicano actual.
La filosofía pragmática de Pretty Good House es particularmente valiosa en el contexto mexicano, donde los recursos, materiales y mano de obra disponibles son diferentes a los de Estados Unidos o Europa.
En México, la construcción residencial típica tiene niveles de aislamiento muy bajos o inexistentes. Los muros de block hueco sin aislar, las losas de concreto sin aislamiento y las ventanas de vidrio sencillo con marco de aluminio sin rotura de puente térmico son la norma. Esto significa que incluso mejoras modestas siguiendo los principios PGH producen beneficios enormes.
La filosofía PGH de "no dejar que lo perfecto sea enemigo de lo bueno" es ideal para México: en lugar de aspirar a estándares europeos que requieren materiales importados y técnicas desconocidas para la mano de obra local, podemos lograr el 80% del beneficio con soluciones adaptadas al mercado mexicano.
Agregar aislamiento continuo de EPS de 2 pulgadas a los muros, sellar las juntas principales con espuma de poliuretano, instalar ventanas de doble vidrio y dimensionar correctamente los equipos de climatización es suficiente para transformar radicalmente el confort y consumo energético de una vivienda mexicana.
México tiene una enorme diversidad climática: desde el desierto extremo de Sonora y Chihuahua hasta el trópico húmedo de Tabasco y Chiapas, pasando por el clima templado del altiplano central. La filosofía PGH de metas específicas por zona climática es perfecta para esta diversidad.
En el altiplano central (Ciudad de México, Querétaro, Puebla), el enfoque principal es retener el calor en invierno y manejar la ganancia solar en verano. En la costa del Pacífico y el Golfo, la prioridad es rechazar el calor y controlar la humedad. En el norte desértico, se necesita protección tanto contra el calor extremo como contra el frío invernal.
Para cada una de estas zonas, PGH permite establecer metas realistas: niveles de aislamiento apropiados, estrategias de control solar, soluciones de ventilación adaptadas y materiales disponibles localmente. No se trata de aplicar una receta única, sino de entender los principios y adaptarlos inteligentemente al contexto específico del proyecto.
Materiales y técnicas disponibles localmente reducen el sobrecosto a un 5-10% sobre la construcción convencional.
Una casa bien aislada y hermética mantiene temperatura estable por horas durante cortes de electricidad — cada vez más frecuentes en México.
Los principios PGH se pueden implementar con albañiles y técnicos locales capacitados, sin requerir especialistas importados.
Ambas filosofías buscan edificios eficientes y confortables, pero difieren en su nivel de exigencia y enfoque. Entender sus diferencias te ayudará a elegir el camino correcto para tu proyecto.
| Criterio | Pretty Good House | Passivhaus |
|---|---|---|
| Tipo | Filosofía / principios guía | Estándar con certificación formal |
| Hermeticidad | 1.5 – 2.0 ACH50 | 0.6 ACH50 |
| Aislamiento en muros | R-20 a R-40 (según clima) | R-40+ (universal) |
| Ventilación | HRV, ERV o extracción (flexible) | HRV con eficiencia 75%+ |
| Sobrecosto típico | 5 – 10% | 10 – 15% |
| Certificación | No aplica | Opcional pero disponible |
| Reducción energética | 50 – 70% | 75 – 90% |
| Carbono embebido | Considerado en PGH v2 | No es criterio principal |
Nuestra recomendación: para la mayoría de los proyectos residenciales en México, comenzar con los principios Pretty Good House es el camino más inteligente. Lograrás una casa enormemente superior a la construcción convencional, y siempre puedes decidir elevar el rendimiento hacia estándares Passivhaus en áreas específicas del proyecto donde el costo adicional lo justifique. Los principios son complementarios, no excluyentes.
No, Pretty Good House no es una certificación formal ni un programa de etiquetado. Es una filosofía y un conjunto de principios guía con metas de rendimiento específicas por zona climática. No hay un organismo certificador ni auditorías obligatorias. Esto lo hace más accesible y flexible: cualquier constructor o propietario puede adoptar los principios PGH sin necesidad de pagar tarifas de certificación ni seguir un proceso burocrático.
El sobrecosto de construir siguiendo los principios Pretty Good House es típicamente entre un 5% y 10% sobre una construcción convencional, significativamente menor que el 10-15% adicional de una casa Passivhaus certificada. Este menor sobrecosto se debe a que PGH permite usar soluciones más simples y disponibles localmente, sin requerir componentes certificados o importados. El retorno de inversión se logra en 3 a 6 años gracias a las importantes reducciones en consumo energético.
La meta de hermeticidad de Pretty Good House es de 1.5 a 2.0 ACH50, medido con una prueba Blower Door. Esto es significativamente más hermético que una construcción típica mexicana (que puede tener 8-15 ACH50), pero menos estricto que el estándar Passivhaus (0.6 ACH50). Esta meta es alcanzable con técnicas de construcción cuidadosas y materiales disponibles en México, sin requerir productos especializados importados.
Sí, los principios PGH son adaptables a cualquier zona climática porque sus metas varían según el clima. En zonas cálido-húmedas como Cancún, Mérida o Villahermosa, el enfoque se centra en un excelente aislamiento de techo, control de humedad, ventilación adecuada y protección solar. La filosofía PGH de usar soluciones apropiadas para cada clima es especialmente valiosa en los diversos microclimas de México.
La diferencia fundamental es de filosofía: Passivhaus busca el máximo rendimiento energético posible con metas universales muy estrictas, mientras que Pretty Good House busca el punto óptimo entre costo, rendimiento y practicidad para cada zona climática. PGH acepta que el 80% del beneficio se obtiene con el 20% del esfuerzo adicional. Para muchos proyectos en México, PGH ofrece una mejora dramática sobre la construcción convencional a un costo más accesible.
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